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Más allá del impuesto a las bebidas azucaradas. Por unas políticas alimentarias a la altura de las necesidades de salud pública

SESPAS, VSF Justicia Alimentaria Global, CEAPA, COAG, CECU, Medicus Mundi, Amigos de la Tierra y Ecologistas en Acción han constituido recientemente la Alianza por una Alimentación Saludable en España, una iniciativa para promover políticas alimentarias y nutricionales que aborden las causas subyacentes a los malos hábitos alimentarios de la población que están detrás de la epidemia de obesidad y enfermedades no transmisibles. El pasado 30 de septiembre en Madrid, durante la presentación de la Alianza en sociedad, se lanzó el “Manifiesto por la salud alimentaria” (http://bit.ly/2gfcT5S), que demanda el desarrollo urgente de políticas públicas que contemplen, entre otras, las siguientes medidas:

  1. Prohibir la publicidad de alimentos y bebidas no saludables dirigida a la infancia, sustituyendo el actual Código PAOS, que se ha mostrado ineficaz para reducir la exposición de niñas y niños a ese tipo de publicidad.
  2. Implantar un sistema de etiquetado nutricional sencillo e informativo, tipo semáforo nutricional, con indicación clara de la presencia de un contenido alto de ingredientes cuyo consumo excesivo aumenta el riesgo de determinadas enfermedades.
  3. Limitar el uso de las declaraciones nutricionales y de propiedades saludables aprobadas por las autoridades competentes únicamente a aquellos productos que posean un perfil nutricional saludable, evitando inducir a confusión a la población.
  4. Garantizar un entorno alimentario saludable en los centros escolares, mediante el establecimiento reglamentario de los contenidos nutricionales permitidos en los alimentos y bebidas ofertados en los colegios.
  5. Implantar impuestos especiales a los productos alimentarios no saludables.

El pasado 10 de noviembre, el Parlamento de Cataluña aprobó una moción que recogía todas estas propuestas, por razones de “salud pública”, si bien los medios que se hicieron eco de la noticia destacaron el impuesto a las bebidas azucaradas como titular de la noticia, haciendo en el mejor de los casos una mención puntual al resto de medidas al final de sus artículos.1, 2 El reciente anuncio del Gobierno de creación de un nuevo impuesto a las bebidas azucaradas significa la desaparición de facto del impuesto catalán, ya que dos administraciones no pueden gravar el mismo hecho imponible y prevalecerá el tributo a nivel estatal.3, 4

Aunque el objetivo declarado por el Ministro de Hacienda y Función Pública para este impuesto es luchar contra la obesidad, especialmente la infantil, su aprobación junto a una batería de medidas encaminadas a reducir el déficit público en 2017 y cumplir el objetivo de estabilidad induce a pensar en un afán meramente recaudatorio. El Gobierno de la Generalitat interpreta esta medida como una estrategia del Gobierno central para dejar sin espacio fiscal a Cataluña,5 y algunos medios van más allá y sospechan de la existencia de un posible pacto oculto con la industria de bebidas azucaradas para poner un tipo mínimo, en una maniobra similar a la ejecutada con el impuesto a los depósitos bancarios.6 Lo cierto es que, por ahora, el Gobierno no ha desvelado las características de este impuesto, tales como qué bebidas se verán afectadas o el tipo de subida que está previsto aplicar. Pero si el objetivo del impuesto es, como se ha manifestado, combatir la epidemia de obesidad, deberían tenerse en cuenta algunas consideraciones. En relación con el tipo impositivo, la OMS, tras una revisión de las pruebas científicas disponibles, señala que para que un impuesto a las bebidas azucaradas dé lugar a una reducción proporcional del consumo y un efecto significativo en salud, debería aumentar en un 20% o más el precio de venta al público.7 No obstante, en México, el país con mayor consumo de refrescos del mundo, se ha observado una reducción del 12% de las ventas con un impuesto del 10%.8 En consecuencia, para que la medida resulte eficaz deberían considerarse aspectos como la prevalencia de consumo y la elasticidad precio en población española. En relación con las bebidas a gravar, hay que tener en cuenta el perfil de consumo de la población española y, en particular, de los niños y adolescentes, que son los mayores consumidores de bebidas azucaradas. Mientras que los refrescos son la bebida más consumida por los adolescentes, con una ingesta media por encima de 250 ml/día, los zumos son la preferida de los niños, con cifras superiores a 200 ml/día.9

Los críticos con este tipo de impuestos suelen señalar que se trata de una medida regresiva. Sin embargo, se ha observado de forma consistente que las políticas fiscales para combatir la obesidad tienen impactos neutrales o positivos sobre las desigualdades en salud.10 Puesto que en España existe un marcado gradiente para la obesidad y el consumo de bebidas azucaradas, y que los consumidores de renta baja son más elásticos al precio, un impuesto bien diseñado contribuiría a combatir la obesidad, reduciendo al mismo tiempo las desigualdades sociales asociadas a la misma.11 Este efecto positivo sobre la equidad ya se ha visto en México, donde el descenso en las compras de bebidas azucaradas tras la instauración del impuesto fue mucho más acusado en los hogares de nivel socioeconómico bajo.8 En España, al comparar el consumo de refrescos de la población infantil antes (2006) y después del inicio de la crisis económica (2012), se observó una reducción significativa del mismo, que fue más acusada en los niños de clase social baja,12 por lo que cabría esperar una respuesta similar con la instauración del impuesto. Y aunque no es posible evitar el impacto negativo sobre las personas que siguen consumiendo el producto gravado, este puede contrarrestarse mediante otro tipo de medidas, como subsidios directos a los consumidores de rentas más bajas o un IVA reducido para productos básicos, como frutas, verduras, legumbres, pan y cereales integrales, pues se ha demostrado que reducciones del precio del 10 al 30% son efectivas para aumentar el consumo de estos alimentos.7

Finalmente, si el objetivo del Gobierno es luchar contra la obesidad infantil, hay toda una batería de medidas (ver más arriba) que es posible aplicar a nivel político, empezando por la regulación eficaz de la publicidad alimentaria dirigida a niños, una política coste-efectiva y mínimamente intrusiva, que promueve ambientes saludables, actúa sobre una población vulnerable, ayuda a los niños a llevar estilos de vida saludables, disminuye desigualdades sociales en salud, aumenta la libertad individual de elección de los padres, cuenta con el apoyo de científicos, profesionales de la salud y consumidores, y ha sido recomendada de forma reiterada por la OMS.13

 Agradecimientos

A Beatriz González López-Valcárcel, por su revisión de un borrador previo del manuscrito y las valiosas sugerencias y aportaciones realizadas al mismo.

 

Miguel Ángel Royo Bordonada

Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP)

 

Referencias

  1. El Parlamento catalán aprueba un impuesto a bebidas azucaradas… pero no a los alimentos. https://okdiario.com/espana/2016/11/10/parlamento-catalan-aprueba-impuesto-bebidas-azucaradas-no-alimentos-518568
  2. Catalunya impulsará el impuesto a las bebidas azucaradas que pide la OMS. http://www.eldiario.es/catalunya/Catalunya-impulsara-impuesto-azucaradas-OMS_0_579192076.html
  3. Alcohol, tabaco y bebidas azucaradas, así son los nuevos impuestos de Montoro. http://www.elconfidencial.com/economia/2016-12-02/alcohol-tabaco-bebidas-azucaradas-impuestos-montoro_1298779/
  4. Subida de impuestos a las bebidas azucaradas: ¿Será más cara la Coca-Cola? http://www.abc.es/economia/abci-subida-impuestos-bebidas-azucaradas-sera-mas-cara-coca-cola-201612012225_noticia.html
  5. Munté: impuesto bebidas azucaradas busca dejar sin espacio fiscal a Cataluña. http://www.lavanguardia.com/politica/20161202/412357882471/munte-impuesto-bebidas-azucaradas-busca-dejar-sin-espacio-fiscal-a-cataluna.html
  6. Primer encontronazo entre el Gobierno y Cataluña por culpa del impuesto a las bebidas azucaradas. http://www.elconfidencialdigital.com/politica/Primer-encontronazo-Gobierno-Cataluna-azucaradas_0_2830516933.html
  7. World Health Organization. Fiscal Policies for Diet and Prevention of Noncommunicable Diseases. Geneva, Switzerland: WHO, 2016.
  8. Colchero MA, Popkin BM, Rivera JA, Ng SW. Beverage purchases from stores in Mexico under the excise tax on sugar sweetened beverages: observational study. BMJ. 2016; 352:6704.
  9. Guelinckx I, Iglesia I, Bottin JH, De Miguel-Etayo P, González-Gil EM, Salas-Salvadó J, et al. Intake of water and beverages of children and adolescents in 13 countries. Eur J Nutr. 2015; 54(2):69-79.
  10. Olstad DL, Teychenne M, Minaker LM, et al. Can policy ameliorate socioeconomic inequities in obesity and obesity-related behaviours? A systematic review of the impact of universal policies on adults and children. Obes Rev. 2016;17:1198-217.
  11. Ortún V, G López-Valcárcel B, Pinilla J. Tax on sugar sweetened beverages in Spain. Rev Esp Salud Publica. 2016;90:e1-e13.
  12. Ramiro-Gonzalez M, Sanz-Barbero B, Royo-Bordonada MÁ. Exceso de peso infantil en España 2006-2012. Determinantes y error de percepción parental. Rev Esp Cardiol. 2016 (en prensa).
  13. del Pino A, Royo-Bordonada MA. Ethical Evaluation of a Proposed Statutory Regulation of Food Advertising Targeted at Minors in Spain. Public Health Ethics. 2016;9:312-27.

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